Capablanca

José Raúl Capablanca, la máquina de jugar Ajedrez

Incluye una partida comentada por el genio cubano

Es imposible comprender el Ajedrez sin mirarlo con los ojos de Capablanca. Botvinik, Padre de la Escuela Soviética de Ajedrez

Mucho se ha escrito acerca del niño cubano que aprendió el Ajedrez a los cuatro años de edad con sólo ver jugar a su padre en las hermosas tardes habaneras. Leyendas, mitos y poemas abundan sobre el ilustre personaje que nació en 1888, y a los doce años era Campeón Nacional y Campeón Mundial en 1921.

José Raúl Capablanca Graupera, enmarcado históricamente en una etapa de transición entre la Escuela posicional de W. Steinitz y los hipermodernistas encabezados por R. Reti y A. Nimzowitch, constituyó algo más que una corriente ajedrecística ya que por su incomparable talento y facilidad natural para comprender el Juego Ciencia, se hizo acreedor de un estilo muy particular al que sólo algunos virtuosos han podido acercarse.

El Ajedrez era el lenguaje materno de Capablanca; por eso la ausencia de errores y de falsas interpretaciones posicionales en sus partidas. «Yo se a simple vista cómo ha de tratarse una posición, lo que puede ocurrir, lo que va a suceder, otros hacen ensayos, pero yo se, yo se«; estas palabras del genial cubano definen claramente lo sencillo que le resultaba adentrarse en el complejo mundo de la técnica ajedrecística.

Invicto durante ocho años, la MÄQUINA DE JUGAR AJEDREZ como se le llamaba, aportó a la Teoría del Ajedrez importantes conceptos que hoy son baluartes de los estudiosos de la técnica del juego: comprender el Ajedrez como una unidad monolítica de apertura, medio juego y final, la teoría de la Simplificación, el estudio de los Finales como cuestión primordial para mejorar el nivel de juego, así como diferentes ideas en las Aperturas prestigian su nombre.

El mejor juicio sobre este ajedrecista de tan fabulosa historia, lo emitió precisamente su gran rival, el ex Campeón mundial Alexander Alekhine, quien al conocer su muerte dijo: «nunca antes hubo ni volverá a existir un genio igual».

Como colofón a este artículo, es bueno destacar que Capablanca, fiel a su frase: El Ajedrez es algo más que un juego; es una diversión intelectual que tiene algo de Arte y mucho de Ciencia y es además, un medio de acercamiento social e intelectual, manifestó en más de una ocasión, la importancia de impartir el Ajedrez como materia docente entre los niños de las escuelas primarias, principio que se desarrolla actualmente en muchos países donde se busca la formación integral del estudiante.

A continuación una de sus mejores partidas analizada por el mismo.

O. Bernstein – J. R. Capablanca
Moscú 1914.  Defensa Ortodoxa.

Partida de Exhibición

1.d4 d5 2.Cf3 Cf6 3.c4 e6 4.Cc3 Ae7 5.Ag5 0-0 6.e3 Cbd7 7.Tc1 b6 8.cxd5 exd5 9.Da4 Ab7 10.Aa6 Axa6 11.Dxa6 c5 12.Axf6 Cxf6 13.dxc5 bxc5 14.0-0 Db6 (De un juicio excelente: las blancas ahora están obligadas a reunir los peones de las negras cambiando las Damas, o a perder un tiempo retirándose y dejándome el camino abierto para el ataque al punto b2.)

15.De2 c4!? (Ejerciendo presión sobre el Peón b, a pesar de que dejo débil el Peón Dama y cedo la casilla d4 a mi contrario.)

16.Tfd1 Tfd8 17.Cd4 Ab4 18.b3?! (Este movimiento parece muy arriesgado, al extremo que muy pudiera ser el origen del desastre de las blancas.)

18…Tac8 19.bxc4? (Favoreciendo a las negras, toda vez que este cambio les cede un Peón pasado y el dominio de la columna b.)

19…dxc4 20.Tc2 Axc3 21.Txc3 Cd5 22.Tc2 (Claro que no 22.Tc4?, por Cc3 ganando calidad.)

22…c3 23.Tdc1 Tc5 24.Cb3 Tc6 25.Cd4 Tc7 26.Cb5 (Luce mejor 26.De1, seguido de 27.Ce2.)

26…Tc5 27.Cxc3??  (Cayendo en una ingeniosa trampa. Era urgente retirar el Caballo y posteriormente h3.)

27…Cxc3 28.Txc3 Txc3 29.Txc3 Db2!! (Las negras abandonaron, pues pierden material debido en la debilidad de la primera línea.) 0-1

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